¿Cundirá el ejemplo?
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Isabel Bohorquez
Esta semana Meta fue noticia debido a que frenó un juicio que amenazaba con multas de hasta 200.000 millones de dólares, evitando que declarara Zuckerberg -accionista mayoritario y director ejecutivo (CEO) de Meta Platforms, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp- y cerró el acuerdo aceptando pagar una cifra récord de entre 16.700 y 18.000 millones de dólares y rediseñar por completo sus aplicaciones, con la implementación de nuevas restricciones para los menores de edad que utilicen Facebook e Instagram en Estados Unidos[1].
Sucedió de forma repentina en un tribunal federal de Oakland, California y aunque no se trata de una única ley aprobada para todo el país, sino de un histórico acuerdo judicial, una oleada de leyes estatales está transformando radicalmente el uso de redes sociales en menores de edad.
El juicio, impulsado por una coalición masiva de 47 estados estadounidenses[2], llevaba apenas una semana de haber comenzado y, en parte, surgió debido a que los proyectos federales en el Congreso de Estados Unidos (como la ley Kids Off Social Media Act) han avanzado muy lentamente a causa de los debates sobre la libertad de expresión; entonces los estados tomaron la delantera de forma individual, por ejemplo, Nueva York (SAFE for Kids Act) penaliza los “algoritmos adictivos” y las plataformas están obligadas por ley a mostrar los contenidos solo en orden cronológico a los menores así como apagar las notificaciones nocturnas. Florida, Virginia y Nebraska implementaron leyes que directamente prohíben las cuentas a menores de 14 años sin autorización expresa o exigen un estricto consentimiento parental con límites de tiempo controlados por los tutores para menores de 16 y 18 años.
Tras recibir demandas masivas de decenas de estados que acusaban a la empresa de “diseñar plataformas adictivas” dañinas para la salud mental, Meta cerró un acuerdo legal histórico en Estados Unidos obligándose a aplicar restricciones estrictas a los menores de 18 años.[3]
Control sobre el uso de las redes
Las medidas acordadas consisten en un límite diario de 2 horas, un contador unificado bloqueará las aplicaciones al cumplir el tiempo diario de uso, y solo los padres podrán extenderlo; bloqueo nocturno obligatorio, desde las 00:00 a las 06:00 hs. el inicio y el feed quedarán inhabilitados (solo se permitirán mensajes directos para emergencias); modo escolar, bloqueo automático de notificaciones de lunes a viernes en horario de clases (8:00 a 15:00); ocultación de “Me Gusta”, prohibido mostrar el número de reacciones para reducir la presión social y la ansiedad en adolescentes; eliminación de filtros, se prohíbe el uso de filtros cosméticos que alteren drásticamente las facciones del rostro en menores y se aumentan los controles parentales así como las verificaciones de edad.
Veamos en detalle cada restricción:
Límites de tiempo unificados (2 horas): Anteriormente, las aplicaciones permitían configurar recordatorios voluntarios que el menor podía saltarse con un clic. Ahora, el bloqueo es estricto y a las dos horas de uso acumulado entre Facebook e Instagram, la pantalla se congela y exige un código numérico introducido por el adulto responsable en el dispositivo para otorgar más tiempo.
Toque de queda nocturno estricto: De 00:00 a 06:00 hs., las funciones de exploración de las aplicaciones quedan totalmente deshabilitadas. El feed de publicaciones no se actualiza y la sección de videos cortos (reels) se bloquea. La única función que permanece activa es el servicio de mensajería directa (Messenger o mensajes de Instagram), pero limitada a contactos previamente guardados, con el fin de asegurar que el menor pueda comunicarse en caso de una emergencia real.
Desactivación escolar automatizada: Las notificaciones (sonidos, vibraciones y ventanas emergentes) se silencian por defecto de lunes a viernes entre las 8:00 y las 15:00. Si un menor intenta abrir la aplicación durante ese tramo horario, el sistema emite una alerta recordando que está en “horario de clases”, desincentivando el uso dentro del aula sin necesidad de que la escuela confisque el teléfono.
Eliminación de la visibilidad de los “Me Gusta” (likes), los menores de 18 años ya no podrán ver cuántos “likes” o reacciones tienen las publicaciones de sus amigos, ni los demás podrán ver los de ellos. El juicio demostró que el conteo de “Me Gusta” funciona como una métrica de aprobación social que genera ansiedad, competencia y baja autoestima si un contenido no tiene el éxito esperado.
Prohibición de filtros cosméticos modificadores, se prohíbe el uso de filtros de realidad aumentada que alteren drásticamente las facciones del rostro (como los que cambian la forma de la nariz, adelgazan la cara o aumentan el tamaño de los labios). Los psicólogos determinaron en el juicio que estos filtros alimentan el Trastorno Dismórfico Corporal en adolescentes, haciéndolos rechazar su aspecto físico real. Solo se permitirán filtros lúdicos (como orejas de animales o efectos de colores).
Cuentas privadas y «Mensajes Seguros» por defecto, todas las cuentas de menores de 18 años pasan a ser privadas de manera obligatoria. Además, se activa un bloqueo técnico de geolocalización (no pueden compartir su ubicación en tiempo real) y se restringen los mensajes directos: un adulto o desconocido no puede enviarles mensajes ni solicitudes si no tienen amigos en común. De esa manera se pretende blindar las cuentas contra el acoso, el ciber-acecho y perfiles malintencionados.
Modificación del algoritmo de recomendación, Meta tiene prohibido usar algoritmos basados en bucles de retroalimentación adictiva para menores (es decir, el sistema ya no les enviará videos infinitos del mismo tema de forma automática para retenerlos en la pantalla). El contenido sugerido deberá ser variado y, si el menor pasa mucho tiempo en un solo tema sensible (como dietas o ejercicio), el sistema cortará el flujo de videos. De esa manera se pretende evitar que los jóvenes caigan en “hoyos de conejo” digitales que refuercen conductas obsesivas o depresivas.
Argumento legal para frenar las redes
El argumento central de la coalición de 47 estados no se basó simplemente en que “las redes son malas”, sino en un concepto técnico y legal muy sólido: la responsabilidad por producto defectuoso y las leyes de protección al consumidor.
Los fiscales demostraron que Meta diseñó deliberadamente sus plataformas con características “defectuosas y peligrosas” para la salud mental (como el scroll infinito o las notificaciones intermitentes) con el único fin de generar adicción conductual.
Argumentaron que Meta conocía el daño que causaba a los menores (gracias a documentos internos filtrados desde 2021) y, aun así, lo ocultó y engañó al público asegurando que sus aplicaciones eran seguras.
El juicio formal comenzó en un tribunal federal de Oakland (California) a mediados de agosto de 2026. Al ver que los testimonios de los directivos -como Adam Mosseri (Instagram)- estaban dejando en evidencia las prácticas de la empresa, y ante la inminente declaración bajo juramento de Mark Zuckerberg, Meta decidió detener el litigio. Para evitar un veredicto que pudiera costarle hasta 200.000 millones de dólares en multas y daños reputacionales, sus abogados pactaron el acuerdo extrajudicial el miércoles 26 de agosto.
¿Cómo pagará Meta los 18.000 millones de dólares?
El acuerdo estipula el pago de una suma total que oscila entre los 16.700 y 17.100 millones de dólares (escalable hasta 18.000 millones según variables de litigios pendientes)[4], la cual se estructurará mediante un depósito inicial (una sola cuota grande) seguido de cuotas anuales distribuidas a lo largo de varios años (usualmente entre 5 y 10 años en este tipo de acuerdos con el gobierno de Estados Unidos). Este dinero se destinará a un fondo público gestionado por los estados para financiar programas de salud mental juvenil, tratamientos contra la adicción digital y campañas de educación digital en las escuelas.

Antecedentes en otros países
Este acuerdo es el reflejo de un movimiento regulatorio global que se venía gestando con fuerza en otros países.
Australia (el antecedente más drástico) a finales de 2024 y durante 2025, aprobó una legislación pionera a nivel mundial que prohíbe el acceso a las redes sociales a todos los menores de 16 años, imponiendo multas multimillonarias a las tecnológicas si no logran verificar la edad real de los usuarios.[5]
Reino Unido cuenta con el Online Safety Act (Ley de Seguridad en Línea), que obliga a las plataformas a eliminar proactivamente contenido dañino para niños bajo amenaza de multas de hasta el 10% de sus ingresos globales.
Unión Europea a través de la Digital Services Act (DSA), la UE ya venía investigando formalmente a Meta y TikTok por el diseño adictivo de sus interfaces y la falta de verificación eficaz de edad.
¿Qué pasará con TikTok, YouTube y las demás redes?
Aunque este juicio en específico fue contra Meta, el resto de las plataformas de videos y redes sociales se verán obligadas a sumarse a este nuevo marco de forma casi inmediata por dos razones.
En primer lugar, el efecto dominó judicial, la coalición de fiscales generales de Estados Unidos tiene demandas similares abiertas contra TikTok (ByteDance) y YouTube (Google). El acuerdo de Meta sienta un precedente legal destructivo para las otras compañías; si no adoptan restricciones parecidas por su cuenta, se enfrentarán a juicios idénticos donde perderán miles de millones de dólares.
En segundo lugar, la presión del mercado y de los padres que, con el estándar establecido por Meta, las familias y las escuelas exigirán que TikTok y YouTube implementen herramientas de control parental equivalentes. Ninguna red social querrá quedar expuesta ante la opinión pública como “la única plataforma que sigue dañando a los niños sin control”.
Mientras Meta decidió ir a juicio y pactó el millonario acuerdo, TikTok (junto a su empresa matriz ByteDance) está aplicando una estrategia judicial diferente en los tribunales de Estados Unidos.
Actualmente, TikTok enfrenta un mega proceso judicial masivo (un litigio multidistrital conocido como MDL-3047) en un tribunal federal de California, que acumula más de 3.100 demandas de familias, escuelas y estados[6]. Se le acusa de haber diseñado intencionalmente una de las plataformas más adictivas del mundo, provocando ansiedad, depresión, trastornos alimenticios y autolesiones en menores.
Lo que está ocurriendo con TikTok es que está optando por “comprar el silencio” en juicios individuales de alto perfil (bellwether cases) a diferencia de Meta que firmó un acuerdo global con los estados.
Hace apenas unas semanas, TikTok cerró acuerdos financieros confidenciales con tres adolescentes en California justo antes de que se iniciara el juicio oral, evitando así que los jurados escuchen públicamente los datos más oscuros de su algoritmo.
Tras el pacto de Meta de esta semana, los fiscales generales de Estados Unidos han aumentado la presión sobre TikTok. Como el precedente legal ya se asentó, si TikTok no adopta de manera voluntaria las mismas restricciones (las 2 horas de límite, el modo escolar y el apagado nocturno), se arriesga a perder de forma catastrófica los juicios masivos que aún tiene programados.
Más allá de la adicción, el gobierno de Estados Unidos multó a TikTok por unos 400 millones de dólares debido a la violación de la privacidad de datos de menores, lo que debilita aún más su posición legal y la obliga a reestructurar la seguridad de la app.
Ambos casos demuestran que el cerco sobre las redes sociales ya no es una propuesta a futuro; los gobiernos están logrando forzar cambios técnicos profundos que impactarán directamente en cómo los jóvenes se vinculan con el mundo digital.
¿Qué haremos los adultos responsables frente a esto?
El impacto en la convivencia escolar y el aula
Los escenarios escolares posibles a partir de estas restricciones en el uso de las redes nos hacen imaginar una dinámica que parece retrotraerse a los hábitos de hace pocos años atrás cuando estar en la escuela no tenía facetas virtuales y éramos toda presencia.
¿Cómo pudimos cambiar tan rápido?
La primera expectativa que surge de esta restricción es la de recuperar esa presencialidad en los vínculos e interacciones. Sin la distracción de las pantallas en los pasillos y patios, los estudiantes se pueden sentir impulsados a retomar el diálogo directo, el juego físico y la resolución de conflictos cara a cara, elementos clave para el desarrollo de la empatía.
Aquí la tarea educativa de la revalorización del espacio presencial es fundamental.
La desconexión obligatoria de 8:00 a 15:00 mitiga el fenómeno FOMO (miedo a perderse algo). Al saber que ningún compañero está interactuando en la plataforma, disminuye la ansiedad por revisar el teléfono, facilitando un ambiente de aprendizaje con mayor concentración.
En segundo lugar, se podrían reducir las circunstancias de “ciberacoso de baja intensidad” que se alimentan de interacciones digitales continuas. Este ciberacoso consiste en un goteo continuo y sutil de microagresiones digitales que deteriora la convivencia en línea sin llegar a constituir amenazas graves que incluye burlas indirectas, exclusión de grupos de chat, ironías, ignorar los mensajes de alguien a propósito -la «ley del hielo» digital- o comentarios pasivo-agresivos. Por ejemplo, no incluir a un compañero en un grupo de WhatsApp o partida de videojuego en línea con la intención de aislarlo, dejar comentarios ambiguos o de burla sutil en publicaciones ajenas que incomodan a la persona, reaccionar con burla (como usar emojis de risa) de forma sistemática a las publicaciones de alguien para ridiculizarlo públicamente. Al limitar el uso y eliminar notificaciones durante el horario escolar, se reduce el flujo constante de estímulos que detonan gran parte de los conflictos escolares (rumores, exclusión de grupos o burlas).
Fuera de la escuela y en el hogar
Los aspectos benéficos, así como los retos que implican estas restricciones ponen en juego las responsabilidades compartidas con padres, adultos con roles de cuidado o formación y la sociedad en su conjunto.
Se espera alcanzar un alivio de la presión social por validación. La eliminación de los filtros cosméticos y de la visibilidad de los “Me Gusta” ataca directamente los detonantes de la baja autoestima y la comparación constante. Las relaciones podrían volverse más genuinas al reducirse la necesidad de proyectar una identidad digital perfecta.
Un factor indispensable es el descanso y reconfiguración del tiempo libre. El bloqueo nocturno obligatorio protege el sueño, un factor crítico para la regulación emocional. Adolescentes con mejor descanso suelen mostrar mayor estabilidad y menor susceptibilidad a la irritabilidad en sus vínculos familiares y de amistad.
Habrá que afrontar responsablemente el riesgo del aislamiento percibido. Para muchos jóvenes, las comunidades virtuales son espacios de pertenencia esenciales, especialmente para aquellos que se sienten incomprendidos en su entorno físico. Un corte abrupto de dos horas diarias podría ser percibido como un aislamiento forzado si no se acompaña de alternativas de socialización sanas.
El desafío de la resistencia a los nuevos hábitos serán parte de este proceso restrictivo. Probablemente habrá casos de atajos tecnológicos, ya que la naturaleza de la adolescencia incluye la oposición a la autoridad y es muy probable que los jóvenes busquen evadir los límites mediante el uso de VPNs, cuentas falsas con edades alteradas o migrando hacia otras plataformas menos reguladas o de origen fuera de Estados Unidos.
Al delegar en los padres la potestad de extender el tiempo de uso, es posible que el foco de la tensión se traslade del entorno escolar al ámbito familiar, convirtiendo la gestión del tiempo de pantalla en un motivo frecuente de disputa doméstica pero también en una oportunidad para los padres de asumir con responsabilidad el uso de las redes.
Aquí la crianza se pondrá en primer plano.
Todo lo expuesto es una buena noticia y la posibilidad de que pueda extenderse rápidamente por más países, incluyendo el nuestro, nos invita a recuperar nuestra propia presencialidad en la historia de nuestros niños y adolescentes.
Recuperarnos nosotros también.
A su vez, dimensionar lo que estas mega empresas han logrado con las rutinas diarias de todos nosotros al punto que a poco tiempo de instauradas debamos recurrir a la justicia para resguardar la salud mental de nuestros niños y adolescentes (deberíamos incluirnos en esa salvaguarda) debe despertarnos del adormilamiento ético en el que nos hemos sumido.
Estamos refiriéndonos a la salud mental, al desarrollo sano, a la integridad afectiva y social de nuestros niños y adolescentes ¿tomamos perspectiva de lo que eso significa?
Esta puesta de límite a Meta debe ser también una alerta a nuestras conciencias.
¿Qué nos pasa con la crianza de nuestros hijos?
¿Qué tantas excusas nos ponemos con la falta de tiempo, los apuros y el cansancio?
¿Por qué le hemos entregado a las redes nuestro tiempo, nuestras historias, nuestras vidas diarias sin tomar perspectiva de lo que ello implica?
¿Dónde estamos nosotros mientras nuestros niños y adolescentes se pierden en los laberintos de un mundo virtual que no siempre los protege?
Ojalá esta batalla legal nos despabile y nos haga pensar…
Ojalá cunda el ejemplo y Argentina se anime a un stop a las redes.
[1] https://www.nytimes.com/2026/08/26/world/americas/children-social-media-restrictions-global-movement-meta.html
[2] https://stateline.org/2026/08/26/meta-to-pay-47-states-up-to-17-1-billion-in-landmark-child-safety-settlement/
[3] https://www.infobae.com/estados-unidos/2026/08/26/la-empresa-meta-acuerda-pagar-hasta-16680-millones-de-dolares-para-cerrar-una-demanda-estatal/
[4] https://oag.ca.gov/news/press-releases/attorney-general-bonta-secures-transformative-17-billion-settlement-meta
[5] https://www.unicef.org.au/unicef-youth/staying-safe-online/social-media-ban-explainer
[6] El caso está centralizado bajo el nombre oficial de In re: Social Media Adolescent Addiction/Personal Injury Products Liability Litigation (MDL-3047), en el Tribunal Federal del Distrito Norte de California, bajo la dirección de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.
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