(o quítate el velo)
Isabel Bohorquez
Gracias al Memo de Mendoza por confiar siempre https://www.memo.com.ar/opinion/democracias-autocracias-bohorquez/
Estamos acostumbrados a pensar (al menos en Occidente) que las democracias son la forma más “lógica y aceptable” de vida política y que la dinámica que puede oponerse a ellas son “los golpes de estado militares”.
También es muy común pensar que -actualmente- la mayoría de los países del mundo son democráticos o que, si no lo son, atraviesan una democracia “imperfecta” salvo casos excepcionales de regímenes autoritarios.
Sin embargo, el aumento de regímenes autocráticos (forma de gobierno en la que la autoridad de una persona se torna la suprema ley) en los últimos 25 años es alarmante y así lo expresa el informe de V-Dem Institute (Democracy Report 2025) de la universidad de Gotemburgo (Suecia)[1], que es considerada la base de datos más grande y compleja del mundo sobre democracia.
En dicho informe, la perspectiva que presenta sobre las democracias en todo el planeta es por lo menos preocupante.
Este es el mapa en la actualidad, según el reporte, que muestra (en rojo y sus gamas) los sistemas autocráticos y (en azul y sus gamas) los sistemas democráticos al año 2024:

El Índice de Democracia Liberal (IDL) de V-Dem recoge tanto los aspectos electorales como los liberales de la democracia y va de los niveles más bajos (0 en rojo oscuro) a los más altos (1 en azul oscuro) de democracia. El componente electoral se mide mediante el Índice de Democracia Electoral (IDE), que capta en qué medida están presentes todos los elementos de la famosa articulación de la “poliarquía” de Robert Dahl (1971)[2]: la calidad de las elecciones, los derechos individuales, así como las libertades de expresión, de los medios de comunicación y de asociación. El Índice de Componentes Liberales (ICL) refleja el control del poder ejecutivo, el respeto de las libertades civiles e individuales, el Estado de Derecho y la independencia del poder legislativo y judicial.
Resumiendo, lo que hace V-Dem es medir en los diferentes países el índice de democracia expresado a través de las condiciones electorales que permitan una elección genuina, participativa, pluralista y limpia (no fraudulenta) de sus representantes, así como las condiciones de la vida de las personas en cuanto a sus libertades individuales y el respeto por las libertades civiles y sus instituciones.
Del mismo informe, obtuvimos este cuadro que describe sintéticamente las condiciones de autocracias y democracias y grafica el dinamismo que admite la reversión de un sistema a otro:

La autocratización tanto como la democratización, son procesos sociales y políticos que tienen un dinamismo propio en cada región o país.
El caso de Irán, tan urgente en su democratización, refleja primero un intento de liberación de la monarquía a través de la revolución iraní de 1979 (que pretendía ser una democratización) y terminó en una autocracia cerrada al extremo de dirigir la vida de las personas aniquilando todas las libertades. Hoy el pueblo iraní ha salido a las calles a reclamar su libertad y su derecho a decidir el destino de su nación y está atravesando una masacre en manos del estado teocrático.
Sin embargo, la ONU calla e incluso, la comisión de Desarrollo Social eligió a Abbas Tajik, de Irán, como uno de sus vicepresidentes para el próximo período de sesiones. Parece un gesto cínico. Realmente, hoy se merece la expresión, la ONU ha muerto. Una organización creada después de la segunda guerra mundial (1945) con el objetivo de mantener la paz y seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre naciones, promover los derechos humanos y mejorar el nivel de vida global, ha declinado en su propósito y se ha vuelto una oficina burocrática que responde al mejor postor.
Vuelvo al escenario mundial y la perspectiva democrática debilitada: estamos ante el número más bajo de democracias liberales en los últimos 50 años.
“En la actualidad, casi tres cuartas partes de la población mundial -el 72%- vive en autocracias. Se trata de un récord desde 1978 también en términos de población: son 5.800 millones de personas. Las democracias liberales acogen actualmente a menos del 12% de la población mundial, es decir, 900 millones de personas, el porcentaje más bajo de los últimos 50 años. Esto se debe tanto a la disminución del número total de democracias liberales como a la lenta tasa de crecimiento de la población en ellas. Las democracias electorales sólo albergan al 17% de la población mundial, a finales de 2024, aprox. 1.442 millones de personas. (…) El tipo de régimen más poblado es claramente el de las autocracias electorales, con un 46% de la población mundial, es decir, 3.700 millones de personas. (…) Entre las autocracias cerradas con una gran población se encuentran China, Myanmar y Vietnam. Este tipo de régimen representa el 26% de la población mundial, es decir, 2.100 millones de personas.”
Según este informe se trata -en síntesis- de una verdadera ola mundial de autocratización. Europa del Este, Asia Central y Meridional son las regiones que sufren un declive especialmente pronunciado. América del Norte y Europa Occidental tampoco son inmunes: el nivel de democracia en estas regiones ha vuelto a 1983 si observamos la media por países. El mundo cuenta ahora con 88 democracias (liberales y electorales) y 91 autocracias (electorales y cerradas) y las democracias liberales se han convertido en el tipo de régimen menos común del mundo, casi 3 de cada 4 personas en el mundo -el 72%- viven en autocracias en la actualidad y los ataques a la libertad de expresión continúan a un ritmo alarmante.
¿Hacia dónde va el mundo que se asoma y no se detiene?
Sabemos también que las democracias liberales son las que producen, de forma sistemática, los niveles más altos de bienestar humano. Se caracterizan no solo por elecciones, sino por un Estado de Derecho robusto, respeto a las minorías y un sistema de pesos y contrapesos que limita el poder de los gobernantes.
Para medir la “calidad de vida”, la ciencia política y la economía utilizan tres indicadores fundamentales donde estas naciones lideran globalmente:
1-Índice de Desarrollo Humano (IDH – ONU)
El 100% de las democracias liberales se ubican en la categoría de “IDH Muy Alto” con una esperanza de vida superior a los 82 años, escolaridad promedio de 13 años e ingresos per cápita elevados. Países líderes: Suiza, Noruega, Islandia y Dinamarca.[3]
2-Índice de Progreso Social (Social Progress Imperative)
Este índice mide la capacidad de una sociedad para satisfacer las necesidades humanas básicas y mejorar la calidad de vida sin centrarse solo en el PIB (seguridad personal, acceso a conocimientos avanzados, derechos personales y tolerancia/inclusión). Las democracias liberales ocupan los primeros 25 puestos de este ranking.[4]
3-Índice de Felicidad Mundial (World Happiness Report)
Basado en encuestas de percepción sobre apoyo social, libertad para tomar decisiones y niveles de corrupción. En el año 2026 y por noveno año consecutivo, los países del modelo nórdico (democracias liberales con fuerte red social) ocupan el podio. Finlandia y Dinamarca lideran la tabla.[5]

Un apartado especial para el indicador de progreso social: “El Índice de Progreso Social (IPS), publicado anualmente desde 2013, es un instrumento compuesto que evalúa el rendimiento social de las naciones basándose en indicadores no económicos. En su edición de 2025, denominada AlTi Global Social Progress Index debido a una colaboración con AlTi Tiedemann Global, categoriza a 170 países a través de 57 indicadores. Se requiere que estos indicadores sean públicos, comparables entre naciones y actualizados, dando prioridad a los datos más recientes, es decir los de 2024. Estos indicadores se agrupan en tres dimensiones principales: necesidades básicas, fundamentos de bienestar y oportunidades. Cada dimensión incluye cuatro elementos, totalizando doce categorías que facilitan la observación minuciosa del estado del avance social en diversos aspectos.”[6]

El informe establece una distinción muy importante:Una particularidad del índice es su autonomía respecto a variables económicas como el PIB per cápita. Esto posibilita reconocer cuáles naciones consiguen transformar sus recursos económicos en avances sociales de manera más eficiente y cuales poseen vulnerabilidades estructurales, más allá de su nivel de ingresos. Adicionalmente, se clasifica a los países en seis niveles o «tiers», en función de su rendimiento relativo durante un periodo de 12 años. El Índice Global de Progreso Social 2025 confirma un escenario complejo. Aunque el mundo ha conseguido un aumento en el crecimiento económico desde 2011, esto no ha llevado automáticamente a un progreso sostenido en la calidad de vida de las personas. De hecho, desde 2020, el avance en progreso social a escala global ha cesado.

La calidad de vida en las democracias liberales no es producto del azar, sino de la seguridad jurídica y la libertad de pensamiento. Al existir libertad para criticar al poder y proteger la propiedad (tanto física como intelectual), estos países fomentan la innovación y la eficiencia en los servicios públicos, minimizando la corrupción que estanca a los regímenes autocráticos. Y un aspecto fundamental: son pro mercado pero han sabido equilibrar el crecimiento económico con el bienestar social.
¿Qué pasa entonces con las democracias en el mundo?
¿Por qué hay una reversión en el proceso y hay una evidente pérdida de condiciones de vida democráticas (mayor esperanza de vida, mejor educación, salud, bienestar social, derechos civiles e individuales, libertades civiles e individuales, mayor tolerancia e inclusión, menos corrupción, mejores ingresos, todos ellos los parámetros descriptos para medir dichas condiciones) deseables bajo cualquier punto de vista?
Si no tenemos un marco de referencia para analizar las causas de esta reversión o retroceso, cuanto menos nos quedamos ante un vacío de interpretación o el estupor ante lo absurdo de una sociedad planetaria que ya cuenta con todos los elementos y evidencias para vivir mejor y que elige un camino contrario.
Camino que en el principio de algunos procesos de autocratización suceden voluntariamente y no por un golpe de estado o una invasión, como pasa con las autocracias electorales donde eligen por el voto a líderes autoritarios (inclusive hay países donde hay un solo partido, sin alternativa alguna, por lo que la elección es algo totalmente ficticia) que luego merman drásticamente los derechos civiles y en muchos casos se instalan en el poder indefinidamente, también con el fundamento de la liberación del pueblo o de la dinastía o de la religión (Rusia, Irán, Palestina, Venezuela, Cuba, China, Corea del Norte, Afganistán…).
Podemos mencionar también a México y a Estados Unidos que, según los informes citados, están en un proceso de debilitamiento de la democracia/autocratización…[7]
Muchos procesos de autocratización comenzaron con una buena excusa.
También muchos procesos de autocratización son respaldados financieramente por otros países autocráticos. Y si consideramos que, en este momento de la humanidad, abundan los autócratas poderosos, el mundo necesita despertar a una mayor conciencia de lo que está sucediendo si pretende una vida en libertad y en concordia.
La paradoja es algo así: en la conciencia colectiva, en el relato, en los discursos, los valores que se enarbolan son los democráticos (liberales) y en la realidad, de manera subrepticia o evidente, lo que va imperando es el accionar autoritario bajo una pátina democrática. De hecho, ni siquiera en las autocracias cerradas, más extremas, se admite abiertamente el ejercicio de la violencia y de la opresión.
Por último, ¿esta tercera ola mundial de autocratización se puede explicar a la luz de los ejes izquierda-derecha, socialismo-capitalismo, conservadurismo-liberalismo, libre mercado-intervencionismo estatal?
¿Es verdad que la nueva rebeldía es la derecha?[8]
¿Y la izquierda dónde está?
Reflexiones que intentaremos abordar en el próximo texto.
[1] https://www.v-dem.net/publications/democracy-reports/
INFORME SOBRE LA DEMOCRACIA 2025. 25 años de autocratización: ¿democracia truncada?
[2] Dahl, R. 1971. Polyarchy: Participation and Opposition. New Haven: Yale University Press
[3] https://hdr.undp.org/content/announcing-theme-2026-human-development-report-aspirational-approach-planetary-and-human
https://hdr.undp.org/content/human-development-report-2023-24
[4] https://www.socialprogress.org/indice-de-progreso-social-global-alti-2025
[5] https://www.transparency.org/en/cpi/2025
https://www.worldhappiness.report/
[6] https://cnc.gob.do/wp-content/uploads/2025/07/Indice-de-Progreso-Social-2025.pdf
[7] https://toda.org/policy-briefs-and-resources/policy-briefs/report-231-full-text.html
[8] parafraseando el título del texto de Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derecha? Cómo el antiprogresismo y la anticorrección política están construyendo un nuevo sentido común (y por qué la izquierda debería tomarlos en serio). Ediciones Siglo XXI, Bs As 2021.
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